miércoles, 11 de julio de 2012

Pedagogía Sistémica y Ordenes del Amor.


Pedagogía sistémica.
La pedagogía sistémica es una reciente corriente pedagógica basada en los estudios de Bert Hellinger y que se alza sobre lo que él llamo “ordenes del amor”

¿Que es la pedagogía sistémica?

Es un nuevo movimiento considerado de ordenación y no de renovación ya que aprovecha los recursos y herramientas que han aportado los movimientos pedagógicos a lo largo de la historia.
En la base de la pedagogía sistémica esta el conocimiento por parte de padres y profesores de los problemas de aprendizaje y de conducta de los niños que pueden estar originados en el seno de la familia. Se presenta como un puente entre escuela y familia, intentado que cada uno de los participes ocupe el lugar que le corresponde.
La pedagogía sistémica implica cambios en las actitudes hacia todos los que intervienen en la educación: familia, alumnos, maestros, entre otros. La base más significativa con la que se maneja la pedagogía sistémica es: “No hay futuro para las escuelas sin las familias”.

Alguno de los problemas que es la pedagogía sistémica intenta resolver.

·         Bajo rendimiento escolar.
·         Asuntos relacionados dentro de la comunidad educativa.
·         Asuntos disciplinarios y de orden dentro de aula y del centro.
·         Incomunicación entre familias y escuelas.
·         Interacción de los alumnos inmigrantes.
·         Disfunciones del trabajo cooperativa y de equipo.
 
Principios de la pedagogía sistémica.

·         La pertenencia.
·         La jerarquía y orden.
·         El equilibrio de dar y tomar.
·         La prioridad.
·         Las normas y los límites.
·         La conciencia.
·         La lealtad.
·         Reconocer lo que es.
·         Las emociones y sentimientos.
·         La percepción.
 
Los órdenes del amor.

Los órdenes del amor son condiciones básicas para que el amor fluya, para que el agua no se disperse o no se estanque. Quienes pretendan  ignorar estas condiciones tendrán, con toda seguridad, importantes dificultades para experimentar el amor en su vida. Así de siempre nadie puede verdaderamente amar si primero no sabe recibir y agradecer. Paco Sánchez.  

Nacemos de unos padres. No hemos aterrizado desde la estratosfera por arte de magia. Nacer significa que no venimos a la vida desde la total autonomía, sino que  vinimos a partir de alguien. Es decir: Nacemos vinculados. Toda forma de existencia tiene esta naturaleza vinculada.
Entre iguales, este vinculo supone un intercambio, un equilibrio entre lo que cada uno da al otro y cada uno toma del otro. Sin este intercambio equilibrado, el vinculo entre iguales mantenerse. Pero en el origen de la vida o de la existencia, el vínculo es de naturaleza desigual.
Un rio procede de una fuente, y no al contrario. No hay rio que suministre agua de su propia fuente.
También es verdad que el rio puede, más adelante, suministrar su agua a otros ríos, los cuales se alimentaran de aquel.
Esto no significa que los hijos no amen a sus padres. Significa que, a diferencia del amor entre iguales que consiste en el intercambio equilibrado del dar y el tomar a que hemos hecho referencia, el amor entre padres e hijos responde a otra dinámica: los padres dan, los hijos tomas. Los padres son los grandes y los hijos son los pequeños.
Este equilibrio desigual se rompe cuando un hijo, por ejemplo, pretende ser más grande que sus padres. Bert Helliger llama a esto “arrogancia”. El hijo dice a los padres: son el mejor, y lo hago mejor, y sin duda los padres se alegraran de ello. La fuente se siente satisfecha de lo lejos que puede llegar el rio. Pero esto no hace al hijo más grande que sus padres: continuara siendo tributario de ellos, en el sentido de que jamás podrá devolverse lo recibido, como el rio no puede alimentar a su fuente.
 

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